La religiosa  Carmela Solano, fue sorprendida  por el sacerdote del municipio de El Tarra, Trino Rodríguez Rodríguez, quien en la homilía del domingo 2  de mayo,  la invitó a saludar los feligreses de la Parroquia Nuestra señora de la Asunción, asistentes a la Eucarística de las 10:00 a.m.  Después  de muchos años de estar fuera del municipio de El Tarra y  por esas cosas de la vida, o por designios Dios, como ella dice,  debió  regresar  a estas tierras, que  tanto quiere. Sor Carmela recordó que ella llegó al Tarra por primera vez, cuando tenía 28 años, como misionera, junto al padre  Horacio Olave VeIandía,  quien posteriormente llegó a ser Obispo.

La  hermana Carmela dijo: En el año 1.972  llegamos 5 religiosas de la presentación a Bella Vista, luego vinimos al  Tarra y seguimos por las veredas y montañas de  Pacheli, Luis Vero, Aserrío, la Cecilia, El Paso, Filo-Gringo, Orú, Angalia y todo eso,  hasta Catalaura, tiempos  hermosos, comentó. Tras la llegada de Monseñor Jorge Leonardo Gómez Serna,  quien amplió el espectro misionero e  invitó más religiosas, hicieron presencia entonces, las hermanas de santa Catalina, las dominicas del Rosario, las terciarias capuchinas de La Gabarra  y empezamos  a hacer misión  en toda la diócesis de Tibú, en lo que hoy son las dieciocho (18) parroquias, desde Puerto Santander, La Ye, Agua- Clara, Buena Esperanza, un campo de misión precioso, manifestó, sor Carmela, quien invitó a los niños y niñas a prepararse para ser misioneros. “Ser misionero es un don, es una vocación” dijo.

Volver después de tantos años, le  parecía imposible, recordó que el padre Gilberto Peña  Q.E.D. le pidió que  volviera a la diócesis de Tibú, pero ella pensaba que por su edad, ya a sus setenta y cuatro (74) años, no regresaría a estas tierras, añorando, eso sí,  los  tiempos en que recorría las veredas a  caballo y todo le parecía cerca, en esa época tenía, el ímpetu de la juventud, además una  vocación firme y un espíritu de servicio a toda prueba, sin embargo cuando la hermana provincial le  pidió  regresar nuevamente al municipio de El Tarra, se Preguntó ¿Dios qué  tiene  dispuesto para mí?  “No hay nada que me  amarre aquí en la ciudad, antes era mi mamá que estaba viejita, pero partió a la  eternidad, hace  año y medio a la edad  de 95 años, me siento libre y con salud,  por eso regresé,  y aquí estoy contenta y feliz” concluyó sor Carmela. Finalmente invitó a padres y madres de familia  a orar por las vocaciones misioneras desde la vida sacerdotal, religiosa o laica,  desde matrimonios bien hechos, familias  sólidas  que puedan dar testimonio,  para que surjan vocaciones.  

Los tarrenses están felices, especialmente los de generaciones anteriores que tuvieron la dicha de compartir con Sor Carmela, en otros tiempos, uno de ellos es el docente e historiador Luis Albeiro Jaimes, quien nos contó que la recuerda como parte importante de su infancia y que ella, junto a Sor Amanda Bedoya, hacen parte de la historia del Tarra. Nos dijo que La hermana  Carmela Sofía Solano, estuvo en la creación del templo católico del  Tarra (año 1977), el colegio Monseñor Diaz Plata,  la  Cooperativa Multiactiva del Tarra Limitada Coomultar, ayudó a promover  el cooperativismo en el Catatumbo, acompañó el proceso de promoción social para líderes de del Tarra y La creación como municipio de esta localidad, por estos y muchos motivos, sor Carmela siempre será bienvenida a este territorio.